Volvamos al principio

Creo que llevo aproximadamente unos 15 años merodeando las redes sociales, no se muy bien si eso me convierte en una veterana del tema, pero reconozco que durante mi estancia en este mundo, he visto un buen par de acontecimientos pasar por delante de mis ojos.

Personas que sólo eran conocidas en sus pueblos por destacar estéticamente, se han convertido en celebridades y consultores que bien merecen la atención que a día de hoy reciben. También he visto caer algún que otro árbol, he visto romper relaciones públicamente, tener hijos, como otros cumplían sueños… al final las redes me han tenido “ahí” cerca de muchas personas que no he visto en mi vida pero que poco a poco han ido formando parte de ella y de mis días, y reconozco que es una sensación muy bonita.

Pero por supuesto, siempre hay un retorno en todo esto, y las redes sociales no te brindan el poder de ser “voyeaur” a cualquier precio, y yo, en mayor o menor medida, también he estado para que me vean, me juzguen, me critiquen o hablen de mí sin mesura. Me habéis visto crecer, estudiar fuera de mi isla, recorrer el mundo (menos del que me gustarìa), a nivel personal os lo habéis gozado todo, y habéis visto como cumplía un proyecto empresarial, con dos ovarios, pocos recursos y muchas ganas. Todo en medio de un divorcio, mudanza, nuevas relaciones, romper otras y perder más de 5 kg por el camino, sin olvidarnos de raparme la cabeza, (que causó más shock a algunos que aún no conocen bien la palabra libertad e individualismo o directamente aun no se habían enterado que llevo toda la vida haciendo lo que me da la gana y no iba a ser menos ahora) , que a mí misma.

Con todo ese caos, el desgaste de energía que requiere mi ritmo de vida, había perdido las ganas por escribir, quizás porque ahora las stories nos permite de manera muy rápida e inmediata hablar y fanfarronear casi sin pensarlo. Arma de doble filo, si lo miras bien. Porque una storie te puede llevar del éxito a la mediocridad a la velocidad de un click. Eso también lo he visto.

Entonces pensé ¿por qué no volver a cómo empezamos? Escribiendo, compartiendo palabras, y no sólo imagénes. Volver a crear esa conexión que me llevó a tener tanto vinculo con personas que no conocía y que a día de hoy aún me siguen. Creo que por aquí se crea una conexión que la inmediatez de IG no te permite crear. A veces las imágenes crean una barrera de ideas preconcebidas que no dejan ver más allá … Si pones una foto de fiesta, eres una fiestera, si pones una foto de unos zapatos de firma, eres una superficial, si no posteas en varios días seguro que algo malo te pasa.. esas ideas preconcebidas anulan cualquier posibilidad de que te conozcan bien. O al menos de forma correcta. Hacemos la lectura que queremos hacer, y no es culpa de nadie, al final nosotros decidimos ser parte de eso, pero si puedo hacer algo para acercaros más a la realidad de al menos, mi persona, bienvenido sea,

Esto lo he hecho (abrir un blog) , un par de buenas veces, y no se muy bien a dónde nos llevará, pero me gustaría que te quedaras, que escribieras lo que piensas y que volvamos al principio, cuando el blog, nos cambió a todos la vida.

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